¿Te suena familiar? Dices “sí” a un favor cuando por dentro gritas “no”. Terminas una llamada telefónica sintiéndote completamente agotado/a. Sientes un resentimiento que crece en silencio hacia un ser querido. Si asentiste con la cabeza, bienvenido/a al club de las personas a las que les cuesta poner límites.
Hemos aprendido una idea peligrosa: que ser una “buena persona” significa estar siempre disponible, ser complaciente y nunca decepcionar a nadie. Pero la realidad es que la incapacidad para poner límites no te convierte en una mejor persona; te convierte en una persona agotada, ansiosa y, a la larga, resentida. El verdadero obstáculo casi siempre es el mismo: un muro de culpa que parece imposible de escalar.
Pero, ¿y si te dijera que poner límites es uno de los mayores actos de amor propio y de respeto hacia los demás? ¿Y si tuvieras las palabras exactas para hacerlo de forma clara, amable y firme?
En este artículo, no solo desmantelaremos la psicología de la culpa, sino que te entregaremos 10 “guiones” listos para usar en las situaciones más comunes en el trabajo, con la familia y con amigos. Es hora de dejar de gestionar el agotamiento y empezar a gestionar tu energía.
¿Por qué nos cuesta tanto poner límites? La psicología de la culpa
Antes de los “cómo”, entendamos el “porqué”. Sentir culpa al poner límites es una reacción aprendida, a menudo desde la infancia. Puede originarse por:
- Miedo al Conflicto: Queremos evitar la confrontación a toda costa, así que cedemos para mantener una paz superficial.
- Miedo al Abandono o al Rechazo: Creemos que si decimos “no”, la otra persona dejará de querernos o nos verá como “egoístas”.
- Roles Asignados: Se nos ha enseñado a ser el/la “solucionador/a”, el/la “cuidador/a” o el/la “pacificador/a”, y salirnos de ese rol se siente como una traición.
Reconocer que esta culpa es un eco del pasado, y no una señal de que estás haciendo algo mal, es el primer paso para liberarte de su poder.
Si cada vez que intentas priorizarte, la culpa te sabotea, es posible que haya patrones de complacencia muy arraigados. No tienes que luchar contra ellos en soledad.
Un psicólogo de nuestro equipo puede ayudarte a entender el origen de tu culpa y a construir una autoestima sólida que no dependa de la aprobación externa. Agenda una primera sesión y empieza a sentirte seguro/a en tus decisiones.
10 Guiones listos para usar: Tu guía para poner límites
Aquí tienes frases concretas. Adáptalas a tu tono de voz, pero mantén la estructura clara y firme.
En el trabajo

El entorno laboral es un campo minado para los límites. La presión por ser productivo y un “jugador de equipo” puede llevarnos a aceptar cargas insostenibles.
Guion 1: Para decir “NO” a una nueva tarea cuando ya estás sobrecargado/a.
“Agradezco que hayas pensado en mí para este proyecto. En este momento, mi carga de trabajo no me permite darle la atención que merece. Estoy enfocado/a en [menciona tus prioridades actuales] para cumplir con los plazos acordados.”
Guion 2: Para frenar interrupciones constantes de un colega.
“Me encantaría ponerme al día contigo. Ahora mismo necesito máxima concentración en esta tarea. ¿Te parece si hablamos a las [hora específica] o después del almuerzo? Gracias por entender.”
Guion 3: Para responder a un comentario o broma inapropiada.
“No me siento cómodo/a con ese tipo de comentarios. Te pido que no los hagas más en mi presencia.” (Dicho de forma calmada y directa, sin necesidad de más explicación).
Con la familia

La familia es, a menudo, el lugar más difícil para poner límites debido a los lazos emocionales y las expectativas históricas.
Guion 4: Para declinar una invitación a un evento familiar sin generar un drama.
“Les agradezco muchísimo la invitación y me encanta que se junten. En esta ocasión no podré asistir, pero espero que lo pasen increíble. Ya encontraremos otro momento para vernos.”
Guion 5: Para detener consejos no solicitados (sobre tu vida, pareja, hijos, etc.).
“Mamá/Papá/Tía, sé que te preocupas por mí y lo valoro mucho. Este es un tema que prefiero manejar a mi manera. Si necesito un consejo, te prometo que serás la primera persona a la que acuda.”
Guion 6: Para proteger tu espacio de visitas inesperadas.
“¡Qué sorpresa! Justo ahora no te puedo atender como te mereces. Me encanta verte, pero necesito que por favor me avises con un poco de antelación la próxima vez para poder organizarme. ¿Podemos agendar algo para la semana que viene?”
Con amigos

La amistad debe basarse en el respeto mutuo, y eso incluye el respeto por el tiempo y la energía de cada uno.
Guion 7: Para un amigo que se ha convertido en un “drenaje emocional”.
“Valoro mucho nuestra amistad y que confíes en mí. Últimamente, he notado que nuestras conversaciones se centran mucho en [el problema recurrente] y me está afectando emocionalmente. Te quiero y te apoyo, pero necesito que también podamos hablar de otras cosas. ¿Quizás has considerado hablarlo con un profesional?”
Guion 8: Para decir “NO” a prestar dinero cuando no te sientes cómodo/a.
“Te quiero mucho y precisamente por eso prefiero no mezclar el dinero con nuestra amistad. No me siento cómodo/a prestando dinero, pero puedo apoyarte de otras maneras. ¿Necesitas que te ayude a buscar recursos o a pensar en otras soluciones?”
Guion 9: Para un amigo que siempre cancela a último minuto.
“He notado que las últimas veces que hemos quedado, has cancelado poco antes. Entiendo que surgen imprevistos, pero mi tiempo también es valioso. Te pido que, si no estás seguro de poder venir, me lo digas con más margen.”
Contigo mismo/a

El límite más importante es el que te pones a ti mismo.
Guion 10: Para proteger tu tiempo de descanso y desconexión.
(Decírtelo a ti mismo/a): “Mi jornada laboral ha terminado. Este correo puede esperar a mañana. Mi salud mental y mi descanso no son negociables. Ahora merezco desconectar.”
Tener el guion es el 50% de la batalla. El otro 50% es manejar la posible reacción de la otra persona: el enfado, la manipulación o la victimización.
En terapia, puedes practicar estas conversaciones en un espacio seguro. Nuestros psicólogos te entrenarán en comunicación asertiva y manejo de conflictos para que te sientas preparado/a para cualquier respuesta. Pide tu cita y empieza a entrenar.
Tus límites son tu paz mental
Dejar de complacer a todo el mundo es un superpoder. Cada vez que pones un límite de forma respetuosa, te estás enviando un mensaje a ti mismo: “Yo importo. Mi tiempo importa. Mi energía importa. Mi paz mental no es negociable”.
Empieza con un guion. Elige la situación menos intimidante y practícalo. La sensación de alivio y autorespeto que sentirás después será la motivación que necesitas para continuar.
Tu viaje para poner límites es un acto de valentía. Si necesitas el apoyo, la estrategia y el aliento para dar esos primeros pasos y mantenerte firme, estamos aquí para ti.
No tienes que hacerlo solo/a. Agenda tu consulta inicial hoy mismo y empieza a construir las relaciones respetuosas y equilibradas que te mereces. Tu futuro yo te lo agradecerá.
Preguntas frecuentes (FAQ)
No. Es un acto de autocuidado esencial. No puedes servir a los demás desde una vasija vacía. Poner límites asegura que tienes la energía para dar de forma genuina y no por obligación, lo cual es más saludable para todos.
Su reacción emocional es su responsabilidad, no la tuya. Mantente firme, calmado y no entres en una discusión. Repite tu límite de forma sencilla si es necesario. Si la reacción es muy negativa, puede ser una señal de que esa relación se basaba en tu complacencia.
Es una posibilidad. Puedes perder conexiones que no eran sanas y que se aprovechaban de tu falta de límites. Sin embargo, fortalecerás las relaciones que se basan en el respeto mutuo y atraerás a personas que valoren tu bienestar. Es un filtro increíblemente saludable para tu círculo social.
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